miércoles, 28 de abril de 2010

Primavera, go!

Es entrar la primavera y todo cambia: el ambiente, las fiestas, los días y las noches, la gente...

Es cuando aprovechamos en la familia para montar nuestros encontronazos, y es que no se le puede llamar de otra manera a tres días de fiesta seguidos sin parar de comer, cantar y bailar. Los Sánchez una semana, los Martínez la otra, se reunían este año una vez más.




Poco después, toca Feria, y gracias a que uno tiene tan buenos amigos, no faltó en ninguno de los días el rebujito, la tortilla y las sevillanas en ningún momento.





Y es que ya está aquí la mejor época del año.

domingo, 11 de abril de 2010


ARVIMAN´S BACK








Es sólo que ha estado muy ocupado últimamente...

viernes, 5 de marzo de 2010

Don´t stop

Dejadme que os cuente cómo ha sido todo desde que estoy de vuelta de Londres.

La misma noche de regreso, directo from the airport, tomé dirección Sor Francisca Dorotea, Sevilla, donde más de una veintena de personas celebramos tal variedad de motivos como regresar de países lejanos (y no tan lejanos), terminar los exámenes, cumpleaños atrasados y rostros vistos hace mucho.



Tras volver a la villa y ver a la familia cogí de nuevo un tren a la capital para salir de marcha con Sergio y Jesús, y la lluvia encaminó nuestra noche por donde le salió de las nubes, terminando por escapar a hurtadillas de la disco e ir a secar nuestros paraguas, nuestra pasta y nuestra sed en una tasca cualquiera de Sevilla con un rincón muy especial: el rincón de Paqui. Allí, cual hija honorífica junto a su placa (o mejor dicho, azulejo), estaba Paqui, que se había ganado cada centímetro de aquel espacio a base de mucho chinchón a lo largo de los años). De vuelta con la juventud, conocimos a Sully, un americano más joven que yo que resultó, según su Facebook y unas fotos que poco lugar daban a equívocos, estar casado.


El puente se dedicó completo a ADINUT en Mollina, y los chicos de negro pasamos así los días entre redes sociales, blogging y la amplia gama Google. Mucha buena comida, internet más bien escaso, vídeos de bailes caseros hasta la madrugada y lunes al sol.



Este finde comenzaba, como antigua costumbre, el jueves, y Sergio, Jesús y yo teníamos una cita con Sully, quien finalmente descubrimos que no estaba casado, y bebimos y reímos en versión DUAL en el Marbella hasta que nos duró la pasta. El viernes, Lola y Fernando (antiguo profesor, actual amigo) nos invitaban a Sole, Yashodhara y a mí a pasar una encantadora velada en su casa que se alargó hasta las tantas.

Y es que no hay nada como estar en casa...

viernes, 19 de febrero de 2010

The end

Y por fin, cual Mary Poppins, yo también sobrevolé Londres con un mar esponjoso de nubes a mis pies, mientras en el horizonte se perdían el Támesis y el sol. Las luces de la ciudad, que de vez en cuando se asomaban entre claros, iban encendiéndose tímidamente para dar paso a una noche más; noche que yo ya no pasaría más allí, sino en España. Y es que a mí también había unos muchachitos que me estaban esperando lejos.

That is it. Arviman is back.

jueves, 18 de febrero de 2010

London, see you soon

Cuanto más se acerca la hora de volver a España, más agitada se va volviendo la vida aquí en Londres, y la última semana ha sido de no parar.

El finde empezó con Gonzalo, el primo de Hippie, y sus amigos. Estos españoles son expertos en correrse fiestas y desde luego no conocen fronteras. Mientras el jueves sólo fue una toma de contacto, ya que el Ministry of Sound estaba cerrado, el viernes nos corrimos la juerga por Piccadilly, en el TigerTiger. Para el recuerdo queda una simpática francesita de Toulousse, Steph, con la que hice buenas migas. El sabado, Matt nos ofrecía entrar en lista para Cafe de Paris, una importante discoteca del centro, y ya que nadie estaba libre para aprovechar esta oportunidad conmigo (ni siquiera mi nuevo amigo de Abercrombie), no dude en tomarla por mi cuenta. Allí me planté, y desde el primer momento la bebida corrió por cuenta de la casa. Al final acabé haciendo amigos.
Por cierto, que a pocos (muy pocos) metros de allí, Ashton Kutcher, Jessica Alba y otros celebraban la premiere de Valentine's Day, por donde me pasé unas horas antes.

Pero no todo han sido fiestas. Una de las cosas fascinantes de Londres son sus museos (gratis), y yo no he podido disfrutar más como en la National Gallery, con cuadros de Rembrandt, Rafael, Miguel Angel, Monet, Cezanne o Degas; o el British Museum, donde me quede literalmente con la boca abierta. Allí hay un tesoro de valor incalculable en cada sala! Los sarcófagos, momias y estatuas egipcias, esculturas griegas, el frontón del mismísimo Partenón, tal y como las estudié hace unos años... In-creible.

Por último Rob y Chiqui me han acogido en su casa una vez más en estos días antes de mi partida. Se estan portando fabulosamente, y la comodidad, las comidas estupendas y los momentos de charlas y vino reinan por la casa. Tambien cabe mencionar los Brit Music Awards, que se celebraban el martes aquí justo al lado y donde acudieron celebrities como Lady Gaga, Robbie Williams, Tom Fords, Lilly Allen... Nosotros lo vimos en directo alternando entre éstos y la serie de Chiqui de los martes.

Y así va finalizando mi viaje por Londres. En unas horas cogeré en el aeropuerto de Heathrow mi avión hacia a España, donde me espera una fiesta con los míos.

Hasta ya mismo. Arviman's going back

miércoles, 10 de febrero de 2010

Wicked, mi primer musical

En todas las ciudades, hay cosas que son imprescindibles que hacer: en NYC debes pasear por la 5ª y comer un perrito caliente, en París, visitar algún café y comer un buen crep. En Londres, tienes que ver un musical.

Ayer, tras meditar las diferentes opciones que esta ciudad me ofrecía, opté por descubrir en primer lugar cuántas posibilidades había de que yo me pudiera permitir ver un musical. Mi inclinación? Wicked, la misma que ponían cuando estuve en Los Angeles. Chiqui y Robert me la recomendaron, y no quise negarla una segunda vez. Así que me bajé en Victoria y fui a preguntar a las taquillas. Me convenció, así que compré mi entrada.
Más tarde fui hasta la National Portrait Gallery, y disfruté con el retrato de la reina por Andy Wharhol o ese príncipe Carlos con sus hijos por el fantástico Mario Testino. La lástima fue todos los que tienen pero no pude ver por no estar expuestos ahora. Al salir, volví a casa a cenar y ducharme. No podía retrasarme: esa noche iba a mi primer musical!


Y allí, sentado en unos asientos de primera, me contaron (y sobre todo, cantaron) una forma diferente de ver la historia de El maravilloso mago de Oz, que no era tan maravilloso, y principalmente de la bruja mala del Oeste, que no era tan mala. Nunca nos preguntamos qué razones tienen los villanos de los cuentos para ser tan villanos, y es que a veces no todo es lo que parece. Maravillosas coreografías, preciosos escenarios y unas voces... unas voces que ponen la piel de gallina.

Cuando salí del teatro con cientos de personas más, la nieve y la noche empezaban a caer sobre Londres y no podía dejar de cantar mentalmente el repertorio. Me había encantado.

domingo, 7 de febrero de 2010

Londres; o de cómo mi viaje cambió de aires

Termina una semana que ha sido clave en mi estancia en Londres. A pesar de las ganas y el esfuerzo que había puesto en toda esta aventura, había que ir afrontando la posibilidad de tener que volver a España. Tenía que tomar una decisión.

Admito que tras ser rechazado incluso en McDonalds, creció en mí un rencor claramente apreciable. Como ya dije en Facebook,
me habría gustado llevar tacones para poder clavárselos con cada paso a esta maldita ciudad. Aquello fue antes de hablar con Chiqui. Pero hablar con alguien puede ayudar bastante, y ella me calmó y me hizo comprender que Londres no tiene la culpa de nada; es sólo un mal momento.
Así que estaba decidido. Me rendía; lo había intentado, pero mis planes no habían salido bien. Lo mejor sería disfrutar el tiempo que aún me quedaba. Por eso cuando el viernes me bajé en Waterloo para ver las vistas desde la otra orilla del Támesis al atardecer, Londres y yo hicimos las paces.


Justo cuando llegué y me planté delante de aquella maravillosa vista, el Big Ben dio solemne sus campanadas mientras, muy lentamente, empezaba a iluminarse. Eran las cinco de la tarde, la hora del té, y allí mientras veía cómo iba cayendo la noche, cayeron también mis malos pensamientos.

La noche siguió de la mano de Matt. Este amigo londinense que Sergio me presentó en Sevilla hace ya tres años había vuelto por fin de su viaje por el mundo. Mi amigo me llevó, junto con la simpática Nataly, por algunas discos del Soho. Era mi primera cerveza en este viaje, la primera vez que salía con chicos de mi edad; era la primera vez que salía de fiesta. Y cuando a las tres y media de la mañana llegué a mi casa de Wood Green me sentí satisfecho de haberlo pasado tan bien. Aquello solo era el comienzo. Al día siguiente Chiqui me esperaba en su casa para pasar juntos el fin de semana, y solo tenéis que pulsar aquí para ver lo maravilloso que ha llegado a ser.