miércoles, 9 de febrero de 2011

En capítulos anteriores...

Publicity: acciones por parte de empresas privadas en hechos relevantes, noticiosos o llamativos dirigidas a tener presencia en los medios de comunicación a bajo coste o coste 0.


Esto es lo que te has perdido hasta ahora, por si has estado de retiro espiritual o simplemente no te iba internet:

El primer día llegaron todos bastante perdidos, pero Nim se proclamó líder nato del grupo, y acabaron haciendo las presentaciones con litros de cerveza en el parque de la facultad.

Antonio Pineda se marcó como el más duro de los profesores, pero luego resultó ser guay. Eva, de Economía, molaba, pero luego la sustituyó Benjamín, que resultó tener antecedentes de Terminator, y amenazó con matar a alguien si no se callaban todos. José Antonio, de Relaciones Públicas y showman de la enseñanza, fue claramente el “guaperas” de los profes, pero se f*lló a todo el mundo en el examen, y ahora no les cae tan bien a ninguno. Lucía triunfó entre los chicos, por estar buena y eso, pero su último día de clase resultó ser un desastre lleno de interrupciones, con intrusiones de falsos alumnos incluidas. A Lucía la sustituyó Victor, y a Victor lo sustituyó… no sé, una chica maja.

Nim y Sandra ganaron como delegados con la “Delegación Volcán” e intentaron llevar adelante un calendario de desnudos, pero al final todo quedó en nada. Álvaro quiere hacer un musical y Nim un baile de fin de curso de esos en los que sabotean el ponche y alguien grita: Oh dios mío! Alguien ha saboteado el ponche! Alberto intentó llevarse a todos a Gredos, pero la gente estaba tiesa, y Jorge propuso ir a la nieve, pero ninguno sabía esquiar.

Paloma intentó ligar con el canario, pero él le dijo literalmente “mi pene es el que escoge”, y resultó que no la escogió a ella. Luego lo consiguió con Quisco, y ahora no saben muy bien en qué punto están. Dolo y David también sorprendieron a todos, pero ella luego ha decidido ir más por libre. Lucía y Manolillo, o Lucilillo, empezaron con no muy buen pié, pero ahora todos los quieren como rey y reina del baile. Mientras, Manu, que es muy heterosexual con fotos de chicas en biquini en su Tuenti, pone caras tiernas cuando se juegan a “beso negro” (que resulta ser un juego inocente de picos) cuando tiene que besar a otro tío.

Alberto, Nim y Álvaro empezaron buscando puertas secretas por la facultad (no sé exactamente que dieran a dónde) y conductos de ventilación por los que colarse, pero ahora buscan el bar perfecto al que irse después de clase para charlar bebiendo cerveza.

El último día de exámenes, todos se fueron a comer juntos y emborracharse. Nim se tiñó de rubio como un cantante de un grupo de pop de los ’90 y Álvaro se rapó, y el argentino se despidió de todos y prometió volver para el crucero de final de carrera.

Y eso ha sido todo hasta ahora en Publicity.




jueves, 30 de diciembre de 2010

Carta de Navidad

Cada año en esta época vuelvo a ser consciente de la imposición de los ritos navideños, que me noquean de lleno pillándonos (a pesar de calendarios) desprevenido a mí y a mi cartera. Hay que hacer regalos. Hay que hacer comidas, cenas. Hay que salir de fiesta y celebrar (¿celebrar qué?), ¡lo que sea!

Cuando eres pequeño escribes una carta con una esperanza e ilusión inquebrantables, llena de deseos materiales, pues somos entonces tan ricos en otros aspectos. Cuando crecemos, escribimos otra carta, ésta más íntima, física o mental, que no enviamos, pues lleva el mismo destino que remitente, y que está llena de deseos inmateriales, pues nos dimos cuenta de que los otros se rompen, cogen polvo o no nos llenan lo suficiente.

A mí este año, más que el rito consumista, que es el mayor de todos y que duele tanto a mi bolsillo, me viene preocupando el segundo, mi carta de los deseos. Quiero aprovecharlo, aunque sea un mero rito, para pedir todo lo que me gustaría mejorar, y aunque son muchas cosas, me cuesta ponerlo en palabras. Por eso, me quedo con tres citas que leí recientemente:

“Ayúdame a decir la verdad delante de los fuertes, y a no decir mentiras para ganarme el aplauso de los débiles. Si me das fortuna, no me quites la razón. Si me das éxito, no me quites la humildad. Si me das humildad, no me quites la dignidad. Ayúdame siempre a ver la otra cara de la medalla y no me dejes culpar de traición a los demás por no pensar igual que yo. Enséñame a querer a los demás como a mí mismo. No me dejes caer en el orgullo si triunfo, o en la desesperación si fracaso. Más bien recuérdame que el fracaso es la experiencia que precede al triunfo. Enséñame que perdonar es signo de grandeza y que la venganza es señal de bajeza. Si me quitas el éxito dame fuerzas para aprender del fracaso. Si ofendo a los demás, dame valor para disculparme. Y si los demás me ofenden, dame valor para perdonarlos. ¡Señor, si yo me olvido de ti, nunca te olvides de mí!”, Mahatma Gandhi.

Y mientras crecemos, debemos seguir apostando alto,

"Every first step is forward".

porque al final, es de nosotros de quien depende vivir nuestras vidas.

“Crearlo es la mejor manera de predecir el futuro.” Peter Drucker


Feliz 2011, y que vuestros deseos se cumplan.

domingo, 2 de mayo de 2010


Despedirse de Marina un sábado noche puede significar acabar en su casa, de gin-tonics hasta altas horas.

miércoles, 28 de abril de 2010

Primavera, go!

Es entrar la primavera y todo cambia: el ambiente, las fiestas, los días y las noches, la gente...

Es cuando aprovechamos en la familia para montar nuestros encontronazos, y es que no se le puede llamar de otra manera a tres días de fiesta seguidos sin parar de comer, cantar y bailar. Los Sánchez una semana, los Martínez la otra, se reunían este año una vez más.




Poco después, toca Feria, y gracias a que uno tiene tan buenos amigos, no faltó en ninguno de los días el rebujito, la tortilla y las sevillanas en ningún momento.





Y es que ya está aquí la mejor época del año.

domingo, 11 de abril de 2010


ARVIMAN´S BACK








Es sólo que ha estado muy ocupado últimamente...

viernes, 5 de marzo de 2010

Don´t stop

Dejadme que os cuente cómo ha sido todo desde que estoy de vuelta de Londres.

La misma noche de regreso, directo from the airport, tomé dirección Sor Francisca Dorotea, Sevilla, donde más de una veintena de personas celebramos tal variedad de motivos como regresar de países lejanos (y no tan lejanos), terminar los exámenes, cumpleaños atrasados y rostros vistos hace mucho.



Tras volver a la villa y ver a la familia cogí de nuevo un tren a la capital para salir de marcha con Sergio y Jesús, y la lluvia encaminó nuestra noche por donde le salió de las nubes, terminando por escapar a hurtadillas de la disco e ir a secar nuestros paraguas, nuestra pasta y nuestra sed en una tasca cualquiera de Sevilla con un rincón muy especial: el rincón de Paqui. Allí, cual hija honorífica junto a su placa (o mejor dicho, azulejo), estaba Paqui, que se había ganado cada centímetro de aquel espacio a base de mucho chinchón a lo largo de los años). De vuelta con la juventud, conocimos a Sully, un americano más joven que yo que resultó, según su Facebook y unas fotos que poco lugar daban a equívocos, estar casado.


El puente se dedicó completo a ADINUT en Mollina, y los chicos de negro pasamos así los días entre redes sociales, blogging y la amplia gama Google. Mucha buena comida, internet más bien escaso, vídeos de bailes caseros hasta la madrugada y lunes al sol.



Este finde comenzaba, como antigua costumbre, el jueves, y Sergio, Jesús y yo teníamos una cita con Sully, quien finalmente descubrimos que no estaba casado, y bebimos y reímos en versión DUAL en el Marbella hasta que nos duró la pasta. El viernes, Lola y Fernando (antiguo profesor, actual amigo) nos invitaban a Sole, Yashodhara y a mí a pasar una encantadora velada en su casa que se alargó hasta las tantas.

Y es que no hay nada como estar en casa...

viernes, 19 de febrero de 2010

The end

Y por fin, cual Mary Poppins, yo también sobrevolé Londres con un mar esponjoso de nubes a mis pies, mientras en el horizonte se perdían el Támesis y el sol. Las luces de la ciudad, que de vez en cuando se asomaban entre claros, iban encendiéndose tímidamente para dar paso a una noche más; noche que yo ya no pasaría más allí, sino en España. Y es que a mí también había unos muchachitos que me estaban esperando lejos.

That is it. Arviman is back.

jueves, 18 de febrero de 2010

London, see you soon

Cuanto más se acerca la hora de volver a España, más agitada se va volviendo la vida aquí en Londres, y la última semana ha sido de no parar.

El finde empezó con Gonzalo, el primo de Hippie, y sus amigos. Estos españoles son expertos en correrse fiestas y desde luego no conocen fronteras. Mientras el jueves sólo fue una toma de contacto, ya que el Ministry of Sound estaba cerrado, el viernes nos corrimos la juerga por Piccadilly, en el TigerTiger. Para el recuerdo queda una simpática francesita de Toulousse, Steph, con la que hice buenas migas. El sabado, Matt nos ofrecía entrar en lista para Cafe de Paris, una importante discoteca del centro, y ya que nadie estaba libre para aprovechar esta oportunidad conmigo (ni siquiera mi nuevo amigo de Abercrombie), no dude en tomarla por mi cuenta. Allí me planté, y desde el primer momento la bebida corrió por cuenta de la casa. Al final acabé haciendo amigos.
Por cierto, que a pocos (muy pocos) metros de allí, Ashton Kutcher, Jessica Alba y otros celebraban la premiere de Valentine's Day, por donde me pasé unas horas antes.

Pero no todo han sido fiestas. Una de las cosas fascinantes de Londres son sus museos (gratis), y yo no he podido disfrutar más como en la National Gallery, con cuadros de Rembrandt, Rafael, Miguel Angel, Monet, Cezanne o Degas; o el British Museum, donde me quede literalmente con la boca abierta. Allí hay un tesoro de valor incalculable en cada sala! Los sarcófagos, momias y estatuas egipcias, esculturas griegas, el frontón del mismísimo Partenón, tal y como las estudié hace unos años... In-creible.

Por último Rob y Chiqui me han acogido en su casa una vez más en estos días antes de mi partida. Se estan portando fabulosamente, y la comodidad, las comidas estupendas y los momentos de charlas y vino reinan por la casa. Tambien cabe mencionar los Brit Music Awards, que se celebraban el martes aquí justo al lado y donde acudieron celebrities como Lady Gaga, Robbie Williams, Tom Fords, Lilly Allen... Nosotros lo vimos en directo alternando entre éstos y la serie de Chiqui de los martes.

Y así va finalizando mi viaje por Londres. En unas horas cogeré en el aeropuerto de Heathrow mi avión hacia a España, donde me espera una fiesta con los míos.

Hasta ya mismo. Arviman's going back

miércoles, 10 de febrero de 2010

Wicked, mi primer musical

En todas las ciudades, hay cosas que son imprescindibles que hacer: en NYC debes pasear por la 5ª y comer un perrito caliente, en París, visitar algún café y comer un buen crep. En Londres, tienes que ver un musical.

Ayer, tras meditar las diferentes opciones que esta ciudad me ofrecía, opté por descubrir en primer lugar cuántas posibilidades había de que yo me pudiera permitir ver un musical. Mi inclinación? Wicked, la misma que ponían cuando estuve en Los Angeles. Chiqui y Robert me la recomendaron, y no quise negarla una segunda vez. Así que me bajé en Victoria y fui a preguntar a las taquillas. Me convenció, así que compré mi entrada.
Más tarde fui hasta la National Portrait Gallery, y disfruté con el retrato de la reina por Andy Wharhol o ese príncipe Carlos con sus hijos por el fantástico Mario Testino. La lástima fue todos los que tienen pero no pude ver por no estar expuestos ahora. Al salir, volví a casa a cenar y ducharme. No podía retrasarme: esa noche iba a mi primer musical!


Y allí, sentado en unos asientos de primera, me contaron (y sobre todo, cantaron) una forma diferente de ver la historia de El maravilloso mago de Oz, que no era tan maravilloso, y principalmente de la bruja mala del Oeste, que no era tan mala. Nunca nos preguntamos qué razones tienen los villanos de los cuentos para ser tan villanos, y es que a veces no todo es lo que parece. Maravillosas coreografías, preciosos escenarios y unas voces... unas voces que ponen la piel de gallina.

Cuando salí del teatro con cientos de personas más, la nieve y la noche empezaban a caer sobre Londres y no podía dejar de cantar mentalmente el repertorio. Me había encantado.

domingo, 7 de febrero de 2010

Londres; o de cómo mi viaje cambió de aires

Termina una semana que ha sido clave en mi estancia en Londres. A pesar de las ganas y el esfuerzo que había puesto en toda esta aventura, había que ir afrontando la posibilidad de tener que volver a España. Tenía que tomar una decisión.

Admito que tras ser rechazado incluso en McDonalds, creció en mí un rencor claramente apreciable. Como ya dije en Facebook,
me habría gustado llevar tacones para poder clavárselos con cada paso a esta maldita ciudad. Aquello fue antes de hablar con Chiqui. Pero hablar con alguien puede ayudar bastante, y ella me calmó y me hizo comprender que Londres no tiene la culpa de nada; es sólo un mal momento.
Así que estaba decidido. Me rendía; lo había intentado, pero mis planes no habían salido bien. Lo mejor sería disfrutar el tiempo que aún me quedaba. Por eso cuando el viernes me bajé en Waterloo para ver las vistas desde la otra orilla del Támesis al atardecer, Londres y yo hicimos las paces.


Justo cuando llegué y me planté delante de aquella maravillosa vista, el Big Ben dio solemne sus campanadas mientras, muy lentamente, empezaba a iluminarse. Eran las cinco de la tarde, la hora del té, y allí mientras veía cómo iba cayendo la noche, cayeron también mis malos pensamientos.

La noche siguió de la mano de Matt. Este amigo londinense que Sergio me presentó en Sevilla hace ya tres años había vuelto por fin de su viaje por el mundo. Mi amigo me llevó, junto con la simpática Nataly, por algunas discos del Soho. Era mi primera cerveza en este viaje, la primera vez que salía con chicos de mi edad; era la primera vez que salía de fiesta. Y cuando a las tres y media de la mañana llegué a mi casa de Wood Green me sentí satisfecho de haberlo pasado tan bien. Aquello solo era el comienzo. Al día siguiente Chiqui me esperaba en su casa para pasar juntos el fin de semana, y solo tenéis que pulsar aquí para ver lo maravilloso que ha llegado a ser.


La función no ha terminado

Esta semana ha sido clave en mi viaje y en cómo tomarme las cosas. Al principio creí que Londres no me quería aquí. No podíamos seguir engañándonos (no por falta de ganas, sino de dinero); lo había probado, lo había intentado, pero Londres no me quería.
La respuesta inmediata en mi cabeza y desde algunos en España fue la misma: había sido una experiencia más, y si no había salido bien, pues a otra cosa. De todo se aprende. Eso está bien.

Pero ha sido al entregarme a Londres y su gente cuando he visto que no todo es blanco o negro. Vale, podíamos seguir siendo realistas: si no hay dinero, no hay dinero. Pero no tenía que tomarlo como una derrota. Londres va a estar aquí siempre (y no me refiero a dentro de unos años). Londres va a estar aquí este mismo septiembre. Y no tendré dinero ahora, pero tengo ganas y fuerzas para conseguirlo en unos meses.
Take it as a search travel, me dijo Robert. Quizá no hubiera tenido suerte viniendo a Londres con mil euros y esperando que todo fuera a salir bien. Pero como toma de contacto este viaje está siendo redondo. Me gustó el comentario de Adela en la publicación anterior:

oyeeeeeeeeeeee pues qué bien!!!! llevas 3 semanas allí y has aprendido a convivir con una rata vietnamita, has babeado en las aceras de gran parte de londres, y te han rechazado en el mc donald, muchas experiencias imprescindibles en muy poco tiempo, a mi me valdría!! que te quiten lo bailao!!!!!!!!

Fuera de bromas, he aprendido a patearme una ciudad tan ENORME (dios, porque Londres es enorme) como ésta de hotel en hotel / tienda en tienda / comida rápida en supermercado buscando trabajo. Cambiar mi currículum en ingles cien veces también debe haber ayudado. Os puedo nombrar todas y cada una de las líneas del metro y sus colores. He negociado el alquiler de una habitación por un mes, en vez de tres. Me he visto de copas con tres maravillosos londinenses, sin problemas con el idioma para sentirme uno más. He llevado para adelante el papeleo de desempleo como inmigrante en un país extranjero, incluyendo horas al teléfono (a pesar de muchos excuse me). Sin duda he aprendido mucho en estas cuatro semanas. No voy a esperar a saber qué conexión tendrá todo esto en el futuro. Si la suerte no me da la espalda, volveré en septiembre.

Y en cuanto a vosotros, espero que tengáis ganas de verme: Arviman está de vuelta el 18 de febrero.

Sunday Roast

Cuando vives en el Reino Unido el domingo es el día especial en que la familia se reúne en torno a la mesa para disfrutar del delicioso Sunday Roast; y yo he tenido ese privilegio.

Mi ya queridísima Chiqui (repito: sobrina de mi tío por parte de madre y como una prima hermana para mí desde estos días) en un intento más de que yo no me viniera abajo, me invitó a pasar con ella y su novio Robert el fin de semana. Así que el sábado yo caminaba hacia Olympia con mi pijama y neceser en una bolsa de LIDL. Mara (que así es como se llama realmente) y yo pasamos la tarde entre compras en el mercado y la cocina, mientras ella preparaba un gran pastel de chocolate para el día siguiente. Las horas pasaron mientras hablábamos de cientos de cosas acompañando la charla con un fabuloso gin tonic.
Los hermanos Hunt (su novio Robert y PJ) llegaron a la hora de la cena. Venían de celebrar la victoria de Inglaterra contra Italia en rugby. La comida fue simplemente deliciosa; allí, con luz tenue y música de fondo, los cuatro nos sentamos a la mesa para dejar que el inglés por fin fluyera y diera paso a una charla bastante entretenida, que me ayudó a tener las ideas algo más claras (y que podéis leer aquí).
Más tarde, y con los efectos del vino como quinto acompañante, nos abrigamos para echarnos a las calles de Londres, donde bebimos cócteles mientras jugábamos a 21. Fuimos los últimos en salir del sitio. Y por último, al llegar a casa, nada mejor que tu pijama, una taza de té caliente, y una de esas charlas que se tienen esas noches que has bebido estando sentado y en buena compañía. Hasta las tantas.
A la mañana siguiente, la resaca no es problema: no hay mejor remedio que un buen desayuno inglés. Salchichas, huevos revueltos, zumo, tostadas... Desde luego Chiqui se estaba ganando a pulso el afecto de mis padres.Y tras pasar la mañana de perruna total, iba llegando la hora de pensar en almorzar. En esta ocasión nos acompañaba Luke, amigo de Robert desde hace años. La ternera asada tenía una pinta tan tan tan buena como de verdad sabía. Las patatas y los Yorkshire puddings más verduras acompañaban este tremendo plano. Suerte que aún no estaba lleno, porque quedaban los postres: tortitas con sirope y helado de primero, tarta de chocolate de segundo. Amazing.



Y así, gracias a tan geniales anfitriones y después de este finde tan bien repuesto, vuelvo a tener energías para recorrerme de nuevo Londres, esta vez en busca de más diversión.

Empieza una nueva semana!

jueves, 4 de febrero de 2010

Si la cosa no funciona...

No hay una manera bonita de decir esto, así que seré claro: me quedan 130 libras, mi móvil no suena desde hace días y los únicos emails que recibo por respuesta de ofertas de trabajo son del tipo no, pero gracias. Me han rechazado hasta en McDonalds. Supongo que no cumplí su test psicológico…

Así que no queda más remedio que plantearse la vuelta. Eso sí, esta ciudad va a acordarse de mí aunque me cueste las 130 libras que me quedan. Aún tengo dos semanas de alquiler y las pienso aprovechar.

Que se prepare Londres.

sábado, 30 de enero de 2010

Oh, Dior mío!

Que una mañana de enero amanezca soleada en Londres es como encontrar una moneda de dos euros tirada en el suelo: eres tonto si no la coges. Así que cuando tendí toda mi ropa recién lavada cogí el metro dirección Knightsbridge, con la intención de conocer cómo eran verdaderamente los grandes almacenes de los que todos hablan cuando vienen a la capital inglesa: Harrods.


Siempre había entendido que Harrods son el equivalente británico de El Corte Ingles, cosa que ya he visto que no es verdad en absoluto. Cuando el portero con sombrero de copa me abrió las puertas me encontré con una sala repleta de firmas que se repartían los diferentes espacios: Dior, Versace, Gucci... La sección de los pasteles y dulces era cosa de otro mundo (donde reinaba sobre todas las demás lady Godiva) y entre la ropa de hombre y mujer se podían ver todo tipo de modelos de Ralph Lauren, Burberry, Dolce & Gabbana, Prada, Oscar de la Renta, Christian Lacroix o Channel. Pero no es el hecho de que estas grandes marcas estén presente, sino la exquisitez con lo que todo está colocado. Bueno, quizá ambas...

Cuando quedé satisfecho de tanto glamour volví a la realidad; había podido estar absorto como para no darme cuenta de que ya iba siendo más que hora de comer pero había un bocadillo de chacina de Mercadona que me esperaba en mis bolsillos. Así que busqué el siguiente punto en mi ruta, el cercano Hyde Park.



Allí, después de caminar entre los árboles por los senderos aún cubiertos de la nieve de esta noche, me senté en el primer banco que pude junto al lago. Seguí con el paseo una vez me hube acabado los bocatas y me encargué después de alimentar a otros seres que abundan por allí.





Y al final, conseguí la foto.


viernes, 29 de enero de 2010

Y por fin, llamaron.

El día de hoy se presentaba tan monótono y desesperante como cualquier otro. El plan? Patearme Londres una vez más para ver cómo desconocidos se pasan mi currículum (cien veces reformado) por el forro deEn esas estaba, concretamente en un cine de Leicester Square (pensé: oye, no estaría mal poder ver pelis gratis en el curro) cuando, haciendo cola, oigo que suena un móvil. Era mi móvil, pero estoy tan poco acostumbrado a que suene que ni siquiera lo reconocía. Número privado. Opté por ser profesional: hello?

Era Michael, tenía mi currículum en mano, y me decía algo de que iban a abrir un no sé qué en Wood Green (mi zona). Me preguntaba cuándo era lo antes posible que podíamos quedar.

Doce paradas de metro más tarde, yo corría a casa a mirar en Google Maps qué puñetas había en el código postal que el tal Michael me había dado. Cuando en mi pantalla apareció una rotonda solitaria quise que me tragara la tierra. Mi única llamada de respuesta a cincuenta currículums en doscientos establecimientos de Londres y voy y no pillo el sitio??? Sería mejor ir haciendo la maleta (o cargando el arma).
Cuando me calmé, vi que esa rotonda estaba muy cerca del centro comercial y mi zona residencial. Esto no era de mucha ayuda dado que he podido dejar mi currículum en una decena de sitios ahí. Y luego pensé. Iban a abrir un no sé qué en Wood Green. No sería que lo acababan de abrir?? Lidl.

Allí me planté a las cuatro menos diez de la tarde. Había empezado a nevar fuera. Cuando me preguntaron si mi cita era la de las cuatro, respiré aliviado; finalmente iba a tener mi primera entrevista. Y no fue muy mal. Mi currículum estaba en la mesa con "tick" de aprobación marcado en fucsia. A Michael se le entendía perfectamente y aquello de que yo viviera tan cerca parece que le gustó bastante (no habría excusas de tráfico ni transporte público).
Hemos quedado en que me avisará cuando terminen con todas. Yo he vuelto a casa sonriendo y sin poder evitar hacerme ilusiones de cómo sería trabajar a tres minutos de casa en Lidl. Quién me lo iba a decir...

martes, 26 de enero de 2010

Saint Paul - Soho

"Es para las comidas de las palomas!" decía Michael de la mano de su padre cuando iban camino del banco, quien se había determinado gastar sus dos peniques en comprar un paquete a la vieja de las palomas de la catedral.


(Pulsa aquí para ver el video)



Tantas veces vi ese edificio tan característico de Londres cuando me tragaba una y otra vez Mary Poppins de pequeño, y tantas veces lo he visto estos últimos años en los panfletos turísticos sin caer en la cuenta de que era el mismo (o probablemente habiéndolo ya olvidado). Pero quizás eso es lo más divertido: verme como yo me he visto hoy, debajo de la enorme catedral de Saint Paul y de pronto darme cuenta de que estaba en la escalera de la viejecita. Efectivamente también había indicaciones hacia el banco, pero hoy él no estaba en mi ruta.



Y con un día soleado, aunque con 2º de frío que me han dejado las manos algo estropeaditas, he hecho hoy mi recorrido por hoteles y albergues juveniles. En muchos me han dicho que están buscando gente, así que puede que haya esperanza. Yo a la hora de mi almuerzo me he plantado en Soho Square a meter en los bollitos del Tesco las lonchas de caña de lomo que llevaba preparaditas. Y así he almorzado en aquella plaza con las palomas rondando alrededor.

Y por cierto, sospecho que en esta casa no vivimos seis personas, sino tres. Y la rata, claro...

Con noticias desde Cambridge

Era uno de los objetivos que me marcaba. Y lo he superado.

ARVIMAN HA APROBADO EL ADVANCED

domingo, 24 de enero de 2010

Domingo de mercadillos

Hoy me desperté temprano y salí en busca de Camden Town. Esta mañana avisaban de que la línea de metro solo llegaba hasta King´s Cross (son las típicas cosas que te pasan en el metro de Londres), así que nos facilitaron uno de esos autobuses rojos de dos plantas. Aunque yo me bajaba en la siguiente parada, me subí arriba, solo por el chomineo.


Una vez en Camden Town pensé que la gente me había infravalorado bastante cuando me decían que me iba a encantar. Allí solo se veían los típicos puestos de los moros de la feria con camisetas horteras para turistas y pendientes de coco. Conforme me fui adentrando, empezó la cosa a mejorar en cuanto a tiendas; cada vez eran más interesantes. Finalmente me vi (no se cómo) dentro de Camden Stables, el antiguo hospital veterinario para caballos, lleno de tiendas de todo tipo de antiguallas. Aquello sí que me gustaba. Lástima no poder comprar nada, porque había camisetas verdaderamente guapas.


Después de pasar toda la mañana perdido entre los establos, decidí que ya iba siendo hora de marchar hacia Notting Hill. Una hamburguesa de una libra en McDonalds y metro y bus hasta Portobello. Portobello es como ir a hurgar en el desván de tu tía abuela de setenta años: encuentras chismes y ropas de lo más variopintas de varias décadas ya atrás. Es chulísimo ver relojes de bolsillo, botones, palos y pelotas de cricket, uniformes militares, fotografías estereoscópicas con sus visores, máscaras venecianas (no he podido resistir la tentación de probármelas, Ale).

Después de aquello, y cuando estaba ya reventado e iba de camino a casa, decidí bajarme en la famosa Baker Street. También hacía tiempo que quería hacerlo.


Por cierto que frente al 221b de la mítica calle, hay un Baskin & Robbins, heladería que conocí en Los Ángeles y que no os podéis perder si alguna vez os cruzáis con alguna de ellas. Sus helados, con permiso de mis queridos Quike & Company, están de muerte.


Pues bien, allí estaba, toda rodeada de tiendas con la famosa silueta del detective más famoso de todos los tiempo. La que fue en la ficción la residencia de Sherlock Holmes tenía en su puerta un policía que mantiene al público en la calle mientras esperan para entrar al museo. Martita, aquí tienes la fachada por si la quieres utilizar ahora que estás liada con los libros.



Como yo no puedo pagarlo (ni tampoco me hace demasiada ilusión), entré en la tienda de souvenires. Ahí sí he disfrutado, con sus libros, sus pipas, peluches, imanes, cerillas, lupas... Y no, no he podido evitarlo:


viernes, 22 de enero de 2010

Introducing Mr. Flint

Está claro que mis amigos sois mucho más positivos que yo, incluso en dadas situaciones... Como que haya una rata en mis paredes.

Nicomedes Sanz: No seas tímido, haz por conocerlo
Ayer a las 23:46 ·

Angeles García: Si te sirve de algo... yo creo que tengo pelusas debajo de mi cama más grandes que ese bicho que andurrea por tus paredes!!! Aunque cierto es que hacen menos ruido...
Ayer a las 23:57 ·

Antonio David García Pérez: son seres vivos con clase.... hazle unas fotos.....
Hace 20 horas ·

Adela Sanz: acabo d leer todo esto, oye q no pasa nada, yo duermo con un hamster!!!
Hace 4 horas ·

Alvaro Sanchez Martinez: mira adela, eso es como decirte yo que duermo con un caimán y tú decirme que cuidas tortugas en una pecera!
Hace 4 horas ·

Adela Sanz: ajajajajajjajaj pues entonces piensaqeee...en asia usan las ratas para detectar bombas anti personas, no son tan horribles!
Hace 4 horas ·

Alvaro Sanchez Martinez: oh, perfecto, podría ser peor: podría ser una bomba anti-persona... Desde luego, yo pensaba que yo era positivo, pero ya veo que vosotros me ganáis!
Hace 4 horas ·

Maria Camino De Leyva: oye que los ratones/ratas tampoco son pa tanto... NO TE VAN A COMER!! una vez que te acostumbras a su "ronroneo" no es para tanto, pero si te sirve de algo, para que no entren en la casa dejar la tapa del WC siempre bajada y con peso encima, y comprar veneno y lo poneis por donde creais que puede salir!!!

Adela Sanz: noo! lo q digo es q tienes q verlas como unas heroínas!!! ORGULLO DEBERÍAS SENTIR DE QUE TE HAYAN ELEGIDO!!!
Hace 4 horas ·

Maria Camino De Leyva: ¿no has visto la pelicula de ratatuille?? jaja
Hace 4 horas ·

Alvaro Sanchez Martinez: es cierto lo que estoy leyendo maría... su ronrroneo, la tapa del wc, veneno! Desde luego sabes cómo dar ánimos! xD
y por cierto, no vivo en una película de disney; qué más quisiera...
Hace 3 horas ·

Pilar Gomez Angulo: ...Yo creo que será la casa espia de gran hermano. Te estan vigilando.


Así que he optado por haceros caso. Aquí os presento a Mr. Flint:


Mr. Flint es ya una rata mayor. Luchó en Vietnam como detector de bombas antipersonas y por ello perdió una garra de la pata inferior derecha.Mr. Flint es tan duro que una vez se comió un gato, y desde entonces ronrronea cuando duerme. Es espía secreto de la reina de Inglaterra, y sale muy temprano cada mañana a investigar a los chinos y asiáticos en general que viven en Londres, pues tiene la sospecha de que traman algo, y que tanta tienda forma parte en realidad de un malévolo plan para conquistar el mundo.
Cuando anochece vuelve a casa por su escondite secreto, suelta su sombrero en el perchero y se amarra el delantal. Es entonces cuando prepara su plato favorito: pisto, que aprendió cuando estuvo en Francia.
Mr. Flint ha escogido vivir aquí porque le gustan los cereales que yo ceno por las noches. Como no tengo platos ni cubiertos, me los tomo en la cama. Primero tomo los cereales y después doy el sorbo a la leche, así que de vez en cuando se me cae alguno al suelo. Entonces el señor Flint aprovecha cuando yo salgo para ir a por ellos y volverse a meter en su escondrijo. Él y yo buscamos lo mismo cada día cuando llegamos a esta casa, paz y tranquilidad. Así que no nos molestamos el uno al otro.



Va a ser cierto que se le quita hierro al asunto si lo ves como una película de dibujos...

La última puerta del fondo


Y es que cada día cuando entro por la puerta de mi casa siempre me encuentro lo mismo: en el silencio y soledad que (aparentemente, espero) reina, el primer pasillo que conduce a la escalera, oscuro; la zona de la escalera, encendida; todas las puertas (la mía es la del fondo), cerradas. Me da la sensación siempre de que estoy entrando en un decorado de película, y siendo más específico, mi puerta, tan sola y reinante allá en lo alto de la escalera me recuerda a la puerta de la habitación de El exorcista.

Lo más duro de todo es que, igual que la pequeña Regan, conmigo también convive un ser. No, no es Satanás, aunque tiene el don de ser invisible (al menos a simple vista) y es silencioso cuando quiere. Habita dentro de las paredes. ¿Qué es?


Una rata!! Qué pensará mi familia cuando lea esto... Dónde creerán que vivo! Aunque llamo a la calma porque si el bichejo no posee también el don de traspasar las paredes, no creo que haya de qué preocuparse. Pero sí, anoche le dio por hacer ruiditos dentro de la pared y darse así a conocer.
Aquí os presento también mi cocina. Es amplia, como podéis ver, aunque como para no serlo, si hay cinco habitaciones en la casa!


Hoy tenía una cita con Chiqui, otra conocida más en Londres. No había caído en ella hasta hace unos días. La sobrina de mi tío por parte de madre lleva en la ciudad diez años, y también empezó de cero. Me ha invitado a comer (comer en condiciones, por fin de nuevo) junto al puente de la torre y hemos estado charlando mucho. Me ha corregido mis currículums, me los ha puesto monos y me ha imprimido un buen tocho. Desde luego algo así es de agradecer. Hemos quedado el domingo para ir a Notting Hill.
Y de regreso a casa he vuelto a pasar por el stand de promoción de Fairy que hay en el camino y donde te dan muestras del nuevo detergente. Yo ya tengo para nueve lavados! La negrita dirá que tengo más morro que ropa para lavar! pero qué le vamos a hacer! Hay que sobrevivir.