Mostrando entradas con la etiqueta Oxford Circus. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Oxford Circus. Mostrar todas las entradas

sábado, 16 de enero de 2010

My first time in Oxford St.

Los días de ayer y hoy no han sido precisamente memorables. Encerrado en la habitación de mi hostal, he visto pasar las horas (siempre una menos de la que marca mi portátil) delante de la pantalla buscando piso y curro. Desesperante.

Así que hoy cuando anocheció (allá por las 5 de la tarde) decidí que ya era hora de tomarme un descanso, tanto si triunfaba en mi búsqueda de empleo como si no, me lo merecía. Así que me eché a la calle tan solo con mi nuevo móvil inglés (he pasado de un iPhone a un Samsung, que lo más nuevo que tiene es color), la tarjeta del metro, mi cartera (vacía, aunque me di cuenta después) y el paraguas (mi más fiel aliado desde estos días).

Suerte que estoy cerca de la Central Line del metro; Oxford Circus está a tan solo cuatro paradas de donde yo estoy. Cuando subo las escaleras y salgo a la calle, mi sonrisa fue instantánea: aquello ya se parecía más a una ciudad tan elegante como Londres. Edificios altos e iluminados, un millón de personas a mi alrededor... yo solo andaba por andar; aunque fuera en círculos! Hoy he visto tantas caras... Guapas, feas, modernas, extrañas, elegantes, entrañables...
Entré en un H&M decorado por dentro con Alicia en el país de las maravillas (como solo H&M puede representar Alicia...). Me encantaba aquella ropa, me encantaban los escaparates! Es puro consumismo todo aquello, pero también algo más. Lo más reciente que había leído sobre fotografía estaba en aquellos escaparates: Emma Watson por Mario Testino para Burberry, Eva Mendes y Jamie Dornan para Calvin Klein por Steven Klein... Primero cogí por la que había leído en el hostal que me llevaría a Picadilly Circus, sin embargo después de un gran trecho desistí; parecía que hoy no iba a ser el día de Picadilly. Es lo que tiene ir sin mapa! Me giré y me paseé por todas las demás tiendas (buscando fervientemente mi novio norteamericano Abercrombie&Fitch, algo puramente sexual) pero alucinando con las demás marcas. Entré en la tienda Mac. Creo que alguna religión lo obliga en su credo. Más tarde, de repente, el Soho, un sitio precioso, y Carnaby Street. Era como estar en un parque temático! De tiendas, claro.
Volví a salir por Regent Street y aunque quería cruzar de acera y dar media vuelta para ver por el otro lado, algo me hacía no poder parar de andar hacia delante. De repente veo que los edificios empiezan a estar extrañamente iluminados; aquello solo podía significar una cosa... Me obligué a no mirar hasta que no tuviera la visión que yo quería y había imaginado tener. Crucé la carretera (always "Look to the right") y allí estaba; pura contaminación lumínica! pero majestuosa como yo la esperaba, Piccadilly Circus. No pude evitar pensar si conseguiría pasar en esta ciudad el tiempo suficiente como para traer a alguien a visitar aquello por primera vez como yo lo estaba haciendo.

Me hubiera gustado verme la cara en todo momento. Creo que no he dejado de sonreir, y no voy a mentir, más de una y dos veces he estado a punto de soltar alguna lágrima de emoción. Estaba paseando por Londres, y todo aquello hacía que la balanza de estos últimos días se volviera a equilibrar. Ya podía volver al hostal.