sábado, 30 de enero de 2010

Oh, Dior mío!

Que una mañana de enero amanezca soleada en Londres es como encontrar una moneda de dos euros tirada en el suelo: eres tonto si no la coges. Así que cuando tendí toda mi ropa recién lavada cogí el metro dirección Knightsbridge, con la intención de conocer cómo eran verdaderamente los grandes almacenes de los que todos hablan cuando vienen a la capital inglesa: Harrods.


Siempre había entendido que Harrods son el equivalente británico de El Corte Ingles, cosa que ya he visto que no es verdad en absoluto. Cuando el portero con sombrero de copa me abrió las puertas me encontré con una sala repleta de firmas que se repartían los diferentes espacios: Dior, Versace, Gucci... La sección de los pasteles y dulces era cosa de otro mundo (donde reinaba sobre todas las demás lady Godiva) y entre la ropa de hombre y mujer se podían ver todo tipo de modelos de Ralph Lauren, Burberry, Dolce & Gabbana, Prada, Oscar de la Renta, Christian Lacroix o Channel. Pero no es el hecho de que estas grandes marcas estén presente, sino la exquisitez con lo que todo está colocado. Bueno, quizá ambas...

Cuando quedé satisfecho de tanto glamour volví a la realidad; había podido estar absorto como para no darme cuenta de que ya iba siendo más que hora de comer pero había un bocadillo de chacina de Mercadona que me esperaba en mis bolsillos. Así que busqué el siguiente punto en mi ruta, el cercano Hyde Park.



Allí, después de caminar entre los árboles por los senderos aún cubiertos de la nieve de esta noche, me senté en el primer banco que pude junto al lago. Seguí con el paseo una vez me hube acabado los bocatas y me encargué después de alimentar a otros seres que abundan por allí.





Y al final, conseguí la foto.


viernes, 29 de enero de 2010

Y por fin, llamaron.

El día de hoy se presentaba tan monótono y desesperante como cualquier otro. El plan? Patearme Londres una vez más para ver cómo desconocidos se pasan mi currículum (cien veces reformado) por el forro deEn esas estaba, concretamente en un cine de Leicester Square (pensé: oye, no estaría mal poder ver pelis gratis en el curro) cuando, haciendo cola, oigo que suena un móvil. Era mi móvil, pero estoy tan poco acostumbrado a que suene que ni siquiera lo reconocía. Número privado. Opté por ser profesional: hello?

Era Michael, tenía mi currículum en mano, y me decía algo de que iban a abrir un no sé qué en Wood Green (mi zona). Me preguntaba cuándo era lo antes posible que podíamos quedar.

Doce paradas de metro más tarde, yo corría a casa a mirar en Google Maps qué puñetas había en el código postal que el tal Michael me había dado. Cuando en mi pantalla apareció una rotonda solitaria quise que me tragara la tierra. Mi única llamada de respuesta a cincuenta currículums en doscientos establecimientos de Londres y voy y no pillo el sitio??? Sería mejor ir haciendo la maleta (o cargando el arma).
Cuando me calmé, vi que esa rotonda estaba muy cerca del centro comercial y mi zona residencial. Esto no era de mucha ayuda dado que he podido dejar mi currículum en una decena de sitios ahí. Y luego pensé. Iban a abrir un no sé qué en Wood Green. No sería que lo acababan de abrir?? Lidl.

Allí me planté a las cuatro menos diez de la tarde. Había empezado a nevar fuera. Cuando me preguntaron si mi cita era la de las cuatro, respiré aliviado; finalmente iba a tener mi primera entrevista. Y no fue muy mal. Mi currículum estaba en la mesa con "tick" de aprobación marcado en fucsia. A Michael se le entendía perfectamente y aquello de que yo viviera tan cerca parece que le gustó bastante (no habría excusas de tráfico ni transporte público).
Hemos quedado en que me avisará cuando terminen con todas. Yo he vuelto a casa sonriendo y sin poder evitar hacerme ilusiones de cómo sería trabajar a tres minutos de casa en Lidl. Quién me lo iba a decir...

martes, 26 de enero de 2010

Saint Paul - Soho

"Es para las comidas de las palomas!" decía Michael de la mano de su padre cuando iban camino del banco, quien se había determinado gastar sus dos peniques en comprar un paquete a la vieja de las palomas de la catedral.


(Pulsa aquí para ver el video)



Tantas veces vi ese edificio tan característico de Londres cuando me tragaba una y otra vez Mary Poppins de pequeño, y tantas veces lo he visto estos últimos años en los panfletos turísticos sin caer en la cuenta de que era el mismo (o probablemente habiéndolo ya olvidado). Pero quizás eso es lo más divertido: verme como yo me he visto hoy, debajo de la enorme catedral de Saint Paul y de pronto darme cuenta de que estaba en la escalera de la viejecita. Efectivamente también había indicaciones hacia el banco, pero hoy él no estaba en mi ruta.



Y con un día soleado, aunque con 2º de frío que me han dejado las manos algo estropeaditas, he hecho hoy mi recorrido por hoteles y albergues juveniles. En muchos me han dicho que están buscando gente, así que puede que haya esperanza. Yo a la hora de mi almuerzo me he plantado en Soho Square a meter en los bollitos del Tesco las lonchas de caña de lomo que llevaba preparaditas. Y así he almorzado en aquella plaza con las palomas rondando alrededor.

Y por cierto, sospecho que en esta casa no vivimos seis personas, sino tres. Y la rata, claro...

Con noticias desde Cambridge

Era uno de los objetivos que me marcaba. Y lo he superado.

ARVIMAN HA APROBADO EL ADVANCED

domingo, 24 de enero de 2010

Domingo de mercadillos

Hoy me desperté temprano y salí en busca de Camden Town. Esta mañana avisaban de que la línea de metro solo llegaba hasta King´s Cross (son las típicas cosas que te pasan en el metro de Londres), así que nos facilitaron uno de esos autobuses rojos de dos plantas. Aunque yo me bajaba en la siguiente parada, me subí arriba, solo por el chomineo.


Una vez en Camden Town pensé que la gente me había infravalorado bastante cuando me decían que me iba a encantar. Allí solo se veían los típicos puestos de los moros de la feria con camisetas horteras para turistas y pendientes de coco. Conforme me fui adentrando, empezó la cosa a mejorar en cuanto a tiendas; cada vez eran más interesantes. Finalmente me vi (no se cómo) dentro de Camden Stables, el antiguo hospital veterinario para caballos, lleno de tiendas de todo tipo de antiguallas. Aquello sí que me gustaba. Lástima no poder comprar nada, porque había camisetas verdaderamente guapas.


Después de pasar toda la mañana perdido entre los establos, decidí que ya iba siendo hora de marchar hacia Notting Hill. Una hamburguesa de una libra en McDonalds y metro y bus hasta Portobello. Portobello es como ir a hurgar en el desván de tu tía abuela de setenta años: encuentras chismes y ropas de lo más variopintas de varias décadas ya atrás. Es chulísimo ver relojes de bolsillo, botones, palos y pelotas de cricket, uniformes militares, fotografías estereoscópicas con sus visores, máscaras venecianas (no he podido resistir la tentación de probármelas, Ale).

Después de aquello, y cuando estaba ya reventado e iba de camino a casa, decidí bajarme en la famosa Baker Street. También hacía tiempo que quería hacerlo.


Por cierto que frente al 221b de la mítica calle, hay un Baskin & Robbins, heladería que conocí en Los Ángeles y que no os podéis perder si alguna vez os cruzáis con alguna de ellas. Sus helados, con permiso de mis queridos Quike & Company, están de muerte.


Pues bien, allí estaba, toda rodeada de tiendas con la famosa silueta del detective más famoso de todos los tiempo. La que fue en la ficción la residencia de Sherlock Holmes tenía en su puerta un policía que mantiene al público en la calle mientras esperan para entrar al museo. Martita, aquí tienes la fachada por si la quieres utilizar ahora que estás liada con los libros.



Como yo no puedo pagarlo (ni tampoco me hace demasiada ilusión), entré en la tienda de souvenires. Ahí sí he disfrutado, con sus libros, sus pipas, peluches, imanes, cerillas, lupas... Y no, no he podido evitarlo:


viernes, 22 de enero de 2010

Introducing Mr. Flint

Está claro que mis amigos sois mucho más positivos que yo, incluso en dadas situaciones... Como que haya una rata en mis paredes.

Nicomedes Sanz: No seas tímido, haz por conocerlo
Ayer a las 23:46 ·

Angeles García: Si te sirve de algo... yo creo que tengo pelusas debajo de mi cama más grandes que ese bicho que andurrea por tus paredes!!! Aunque cierto es que hacen menos ruido...
Ayer a las 23:57 ·

Antonio David García Pérez: son seres vivos con clase.... hazle unas fotos.....
Hace 20 horas ·

Adela Sanz: acabo d leer todo esto, oye q no pasa nada, yo duermo con un hamster!!!
Hace 4 horas ·

Alvaro Sanchez Martinez: mira adela, eso es como decirte yo que duermo con un caimán y tú decirme que cuidas tortugas en una pecera!
Hace 4 horas ·

Adela Sanz: ajajajajajjajaj pues entonces piensaqeee...en asia usan las ratas para detectar bombas anti personas, no son tan horribles!
Hace 4 horas ·

Alvaro Sanchez Martinez: oh, perfecto, podría ser peor: podría ser una bomba anti-persona... Desde luego, yo pensaba que yo era positivo, pero ya veo que vosotros me ganáis!
Hace 4 horas ·

Maria Camino De Leyva: oye que los ratones/ratas tampoco son pa tanto... NO TE VAN A COMER!! una vez que te acostumbras a su "ronroneo" no es para tanto, pero si te sirve de algo, para que no entren en la casa dejar la tapa del WC siempre bajada y con peso encima, y comprar veneno y lo poneis por donde creais que puede salir!!!

Adela Sanz: noo! lo q digo es q tienes q verlas como unas heroínas!!! ORGULLO DEBERÍAS SENTIR DE QUE TE HAYAN ELEGIDO!!!
Hace 4 horas ·

Maria Camino De Leyva: ¿no has visto la pelicula de ratatuille?? jaja
Hace 4 horas ·

Alvaro Sanchez Martinez: es cierto lo que estoy leyendo maría... su ronrroneo, la tapa del wc, veneno! Desde luego sabes cómo dar ánimos! xD
y por cierto, no vivo en una película de disney; qué más quisiera...
Hace 3 horas ·

Pilar Gomez Angulo: ...Yo creo que será la casa espia de gran hermano. Te estan vigilando.


Así que he optado por haceros caso. Aquí os presento a Mr. Flint:


Mr. Flint es ya una rata mayor. Luchó en Vietnam como detector de bombas antipersonas y por ello perdió una garra de la pata inferior derecha.Mr. Flint es tan duro que una vez se comió un gato, y desde entonces ronrronea cuando duerme. Es espía secreto de la reina de Inglaterra, y sale muy temprano cada mañana a investigar a los chinos y asiáticos en general que viven en Londres, pues tiene la sospecha de que traman algo, y que tanta tienda forma parte en realidad de un malévolo plan para conquistar el mundo.
Cuando anochece vuelve a casa por su escondite secreto, suelta su sombrero en el perchero y se amarra el delantal. Es entonces cuando prepara su plato favorito: pisto, que aprendió cuando estuvo en Francia.
Mr. Flint ha escogido vivir aquí porque le gustan los cereales que yo ceno por las noches. Como no tengo platos ni cubiertos, me los tomo en la cama. Primero tomo los cereales y después doy el sorbo a la leche, así que de vez en cuando se me cae alguno al suelo. Entonces el señor Flint aprovecha cuando yo salgo para ir a por ellos y volverse a meter en su escondrijo. Él y yo buscamos lo mismo cada día cuando llegamos a esta casa, paz y tranquilidad. Así que no nos molestamos el uno al otro.



Va a ser cierto que se le quita hierro al asunto si lo ves como una película de dibujos...

La última puerta del fondo


Y es que cada día cuando entro por la puerta de mi casa siempre me encuentro lo mismo: en el silencio y soledad que (aparentemente, espero) reina, el primer pasillo que conduce a la escalera, oscuro; la zona de la escalera, encendida; todas las puertas (la mía es la del fondo), cerradas. Me da la sensación siempre de que estoy entrando en un decorado de película, y siendo más específico, mi puerta, tan sola y reinante allá en lo alto de la escalera me recuerda a la puerta de la habitación de El exorcista.

Lo más duro de todo es que, igual que la pequeña Regan, conmigo también convive un ser. No, no es Satanás, aunque tiene el don de ser invisible (al menos a simple vista) y es silencioso cuando quiere. Habita dentro de las paredes. ¿Qué es?


Una rata!! Qué pensará mi familia cuando lea esto... Dónde creerán que vivo! Aunque llamo a la calma porque si el bichejo no posee también el don de traspasar las paredes, no creo que haya de qué preocuparse. Pero sí, anoche le dio por hacer ruiditos dentro de la pared y darse así a conocer.
Aquí os presento también mi cocina. Es amplia, como podéis ver, aunque como para no serlo, si hay cinco habitaciones en la casa!


Hoy tenía una cita con Chiqui, otra conocida más en Londres. No había caído en ella hasta hace unos días. La sobrina de mi tío por parte de madre lleva en la ciudad diez años, y también empezó de cero. Me ha invitado a comer (comer en condiciones, por fin de nuevo) junto al puente de la torre y hemos estado charlando mucho. Me ha corregido mis currículums, me los ha puesto monos y me ha imprimido un buen tocho. Desde luego algo así es de agradecer. Hemos quedado el domingo para ir a Notting Hill.
Y de regreso a casa he vuelto a pasar por el stand de promoción de Fairy que hay en el camino y donde te dan muestras del nuevo detergente. Yo ya tengo para nueve lavados! La negrita dirá que tengo más morro que ropa para lavar! pero qué le vamos a hacer! Hay que sobrevivir.